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La Andanada Privatizadora
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LOS RECURSOS NATURALES Y SU IMPORTANCIA GEOPOLÍTICA.

Hace ya unos años, al estilo de la profecía auto cumplida (el siglo XXI, será el siglo de las guerras por el agua), el mundo en general se debate en una controversia política que pone como telón de fondo una estrategia en el manejo de los recursos hídricos a partir de dos supuestos, por cierto, bien antagónicos:

UN BIEN COMÚN, SOCIAL, PLENAMENTE LIGADO AL DERECHO A LA VIDA.
RECURSO CON VALOR ECONÓMICO

Es decir, tenemos por un lado a quienes sostenemos (ver propuesta de FUNDAL sobre la consulta popular) que el agua es un derecho humano esencial, cuyo suministro, saneamiento y preservación debe correr a cargo del Estado. Del otro lado, los intereses corporativos, insertos dentro del llamado neoliberalismo que se instaló con fuerza en la década de los 90, proclives a la “desregulación de los servicios estatales”.

No es el momento de hacer historia de la forma en que durante el gobierno menemista la Argentina fue entregando una a una las empresas estatales de servicios públicos (GAS, AGUA, TELEFONIA, FERROCARRILES, GENERACIÓN Y DISTRIBUCIÓN ELECTRICA), el transporte de bandera (ELMA, AA) y las extractivas como YPF e YCF, pero sí, en el caso que nos ocupa, es importante tener muy presente lo que significó la “privatización” del servicio de agua potable en el AMBA.

Bajo el argumento de falta de capital, incapacidad gerencial, en síntesis, incapacidad e inutilidad para operar, se entregó el servicio de captación y tratamiento del agua potable, así como el servicio cloacal a una empresa del primer mundo (la francesa Suez-Lyonnaise des Eaux). Las promesas contractuales fueron ampliamente incumplidas por parte de la concesionaria, no obstante luego de varias renegociaciones de contrato hoy día sigue operando. Por si fuera poco con los incumplimientos, también debemos decir que gran parte de las pocas inversiones realizadas se hicieron con nuestro dinero, sea en forma directa (por aumento de la tarifa) o en forma indirecta (por medio de créditos de organismos internacionales que manejan dineros públicos) pasando a formar parte de la Deuda Pública.

Es decir, sin darnos cuenta o peor aún, sabiendo lo que nos esperaba, nuestros gobernantes de turno abrieron las puertas a una de las empresas más importantes a nivel mundial en el manejo del agua.

¿QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL AGUA EN EL MUNDO?

Tal como mencionamos anteriormente hay dos posturas opuestas: una en la que nos enrolamos los que consideramos el agua como bien común ligado al derecho a la vida, otra ligada a los intereses corporativos que sostiene que el agua debe ser considerada un recurso con valor económico (una mercancía), un bien transable y como tal debe enmarcarse en la OMC.

Así como en su momento el petróleo fue quedando en manos de unas pocas empresas multinacionales, hoy el agua para estos señores, pasa a tener la misma importancia “económica”. Estos Sres. se rigen por máximas económicas tales que cuanto más escaso sea un bien, su precio tenderá a subir. Su lógica es la de maximizar beneficios, no importa cuántos seres humanos mueran de sed, hambre o enfermedades evitables si pudieran consumir agua NO CONTAMINADA.

En el 1° Foro Alternativo Mundial del Agua realizado en Florencia (2003), Ricardo Petrella (Diputado de la UE) dijo: “Así como el agotamiento de las reservas de petróleo, el oro negro, autoriza a los señores del mundo a atacar a un pueblo sufrido como el iraquí, es inevitable que en los próximos años inicien las guerras por el oro azul, el agua”. Agrego: en algunos lugares ya están preparando el terreno, por ejemplo, en la zona de la Triple Frontera de Brasil, Paraguay y Argentina, a la sazón la zona de recarga más importante del acuífero Guaraní.

ALGUNOS NÚMEROS SOBRE LA IMPORTANCIA DE ESTE RECURSO.

El agua dulce disponible no alcanza ni al 0,5% de la totalidad del agua existente.
La única fuente renovable de agua dulce reside en la lluvia que aporta aproximadamente unos 45.000km cúbicos anuales. La población mundial se incrementa a un ritmo de unos 85 millones de habitantes al año. Es decir el agua disponible per-cápita, disminuye notablemente.
El consumo del agua se duplica cada 20 años, a un ritmo más de dos veces mayor al crecimiento de la población humana.
El 65% del consumo se destina a la agricultura, el 25% a la industria y el 10% a los hogares y municipios.
Más de la mitad de los mayores ríos del mundo están seriamente dañados y contaminados.
Se pronostica que dos tercios de la población mundial no tendrán acceso al agua potable para el año 2025.
6 mil niños de menos de 5 años mueren cada día como consecuencia del consumo de agua insalubre.
3 mil millones de personas no cuentan hoy con instalaciones sanitarias adecuadas.

Se pueden mencionar otros datos a fin de ilustrar sobre la desigualdad del reparto:

Rosmarie Bär (ecologista suiza) sostiene: “cada año Europa y Estados Unidos gastan más dinero para alimentar sus perros y gatos domésticos que el que se necesitaría para permitir a todos los seres humanos acceder al agua potable”.
Las Naciones Unidas informaron que los europeos gastan 11.000 millones de dólares al año en helado, es decir 2.000 millones más que la suma total que haría falta para abastecer a la población mundial en agua potable y depurar las alcantarillas del mundo entero.
En 1994, cuando Indonesia se vio devastada por una importante sequía, los pozos de los residentes se secaron, pero los campos de golf de Yakarta, usados principalmente por turistas adinerados, siguieron recibiendo mil metros cúbicos por campo por día.

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida suficiente como para asegurar su salud, su bienestar y el de su familia, especialmente a través de la alimentación, vestido, vivienda....”. La cita corresponde a la Declaración de los Derechos de Hombre de 1948 donde suponemos que tácitamente está incluido el derecho al agua. “Todo hombre tiene igual derecho al acceso al agua potable, en cantidad y calidad suficientes como para cubrir sus necesidades” Mar del Plata, Argentina, año 1977 Primera Gran Conferencia sobre el Agua. La FAO lanzó como consigna en su jornada mundial del 2002 “Sin agua no hay alimentos”.

EL AGUA: UN PROBLEMA POLÍTICO.

Como vemos cuando hablamos del agua no podemos hacerlo sin hablar de política. La política de la agricultura, la política comercial, económica, social, sanitaria, educativa es decir, la política de los derechos humanos cualquiera sea su raza y color no pueden separarse al hablar del derecho al agua potable. Especialmente en esta era de la globalización, donde la mayoría de los documentos que hacen a los derechos del hombre han quedado reducidos a meros enunciados sin cumplimiento alguno.

En esta era marcada por los dictados de las instituciones financieras internacionales (FMI, BANCO MUNDIAL), funcionales a las insaciables apetencias de las grandes empresas multinacionales, a las que no les tiembla el pulso a la hora de satisfacer sus necesidades de materias primas, bajar costos y maximizar beneficios, es necesario organizarse, informarse e informar a fin de, en el caso que nos ocupa, PRESERVAR NUESTRAS RESERVAS DE AGUA DULCE, para satisfacer las necesidades presentes y futuras de nuestros pueblos.

Debemos estar alertas y seguir de cerca a nuestros gobernantes, ante la nueva arremetida de los zares del agua. Su objetivo es incorporar al AGUA dentro de la Organización Mundial de Comercio. La única forma de evitarlo es entablar el debate en la sociedad para que ésta sepa cual será el costo si no se lucha por sostener el recurso como un derecho humano elemental.

La escasez de agua no es mala para todos, no nos equivoquemos. Para las multinacionales que han hecho del agua un negocio es la mejor oportunidad para sacar pingues ganancias, naturalmente, no importa el sufrimiento de los pueblos. Para ellas el agua debe ser para quien pueda pagarla y punto.

“El agua y sus infraestructuras son la última frontera que a los inversionistas privados les queda por invadir”, “lo trágico es que es también el último baluarte de la naturaleza y de los bienes comunes” dice Johan Bastin del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo.

La globalización ha creado estructuras económicas y políticas que hacen prácticamente imposible una economía con efectos benignos sobre el medio ambiente. El imperativo del crecimiento ilimitado, a cualquier costo, hace que sea imposible para los países darle un carácter prioritario a la preservación. Los países periféricos reestructuran su sistema económico para pagar la deuda, favoreciendo sus exportaciones sin importar si para ello se destroza todo ecosistema en su camino y si es necesario la normativa medioambiental.

Probablemente el agua no se acabe por completo, pero sí es un hecho que para los países del hemisferio norte la “mercancía” agua subirá su precio por un aumento de los costos de extracción, transporte y purificación. Esto afectará los costos de producción en aquellas empresas de uso intensivo de agua, quienes verán acercarse el fantasma de “pérdida de competitividad”.

VIENEN POR EL AGUA

Pues bien, pensemos ahora en los “esfuerzos” que realiza el Banco Mundial en financiar estudios sobre el Acuífero Guaraní, uno de los reservorios de agua dulce mas grande del mundo; los ejercicios conjuntos con mariners del Comando Sur en la zona de la Triple Frontera; la insistencia en declarar (luego del 11S) la zona de la Triple Frontera como lugar de asiento y entrenamiento de grupos extremistas islámicos y lugar de operación del narcotráfico.

Agua en abundancia, vías de comunicación (carreteras, aéreas, fluvial), grandes represas productoras de energía eléctrica, ductos de gas, mano de obra barata, profesionales de excelente nivel y bajo costo. Así planteado, podemos afirmar que el Acuífero Guaraní y su zona de influencia pasa a ser una JOYA impropia para ser usada por los “bárbaros” subdesarrollados del sur.

Lic. Oscar H. Dunan

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